SpaceX factura un 92% más, pero la IA consume 18.400 millones en un trimestre

SpaceX publicó el 4 de agosto de 2026 sus primeros resultados trimestrales como empresa cotizada. La convocatoria oficial para inversores situó ese día, después del cierre del mercado estadounidense, la presentación de las cifras correspondientes al segundo trimestre.
Las cuentas muestran dos movimientos simultáneos: un crecimiento rápido de las ventas y una inversión muy superior a los ingresos del periodo. SpaceX facturó 7.814 millones de dólares, un 92% más que un año antes, y perdió 541 millones; su gasto de capital alcanzó 18.400 millones y el 86% se destinó a microprocesadores, centros de datos, infraestructura tecnológica y software para inteligencia artificial, según el desglose de las cuentas publicado por EL PAÍS.
Más ingresos y una pérdida operativa mucho menor
El avance de la facturación vino acompañado de una mejora en la actividad ordinaria, pero no bastó para alcanzar la rentabilidad. Los ingresos operativos pasaron de alrededor de 4.100 millones de dólares en el mismo trimestre del año anterior a cerca de 7.800 millones, mientras la pérdida operativa se redujo de 970 millones a 143 millones.
La diferencia entre la pérdida operativa y la pérdida neta es central para interpretar el trimestre. La primera refleja el resultado de las actividades del grupo antes de partidas como intereses, impuestos y otros efectos ajenos a la explotación; la segunda incorpora esos conceptos y constituye el resultado final atribuible al periodo.
Por eso, la reducción de los números rojos operativos no equivale a beneficio. SpaceX se acercó al equilibrio en su cuenta de explotación consolidada, pero terminó el trimestre con una pérdida neta mayor que la operativa después de contabilizar las demás partidas.
El gasto de capital pertenece a otro plano contable. La compra o construcción de activos no se reconoce íntegramente como gasto en la cuenta de resultados del mismo trimestre, sino que suele distribuirse mediante depreciaciones o amortizaciones. El desembolso, sin embargo, sí consume recursos financieros desde el momento en que se ejecuta.
Starlink sigue siendo el mayor motor de ingresos

El crecimiento consolidado no puede atribuirse únicamente al negocio espacial ni exclusivamente a xAI. La conectividad, impulsada principalmente por Starlink, aportó 4.291 millones de dólares; la división de inteligencia artificial generó alrededor de 2.600 millones; y el segmento espacial ingresó 962 millones.
La conectividad continuó siendo la mayor fuente de ventas del grupo. Su facturación aumentó un 66% interanual, mientras los ingresos de inteligencia artificial crecieron un 247% y los del área espacial avanzaron un 29%. La integración de xAI aceleró el crecimiento, pero Starlink conservó el mayor peso dentro de los ingresos consolidados.
La lectura por divisiones evita presentar a SpaceX como una compañía cuyos resultados dependen solo de los lanzamientos. Tras la incorporación de xAI, el perímetro combina infraestructura espacial, conectividad satelital y servicios digitales de inteligencia artificial, actividades con ritmos de crecimiento, márgenes y necesidades de inversión diferentes.
La cobertura de Associated Press corroboró la pérdida de 541 millones de dólares, los ingresos próximos a 7.800 millones y el crecimiento del 66% en conectividad; también señaló que los suscriptores de Starlink se duplicaron hasta 12 millones y que la dirección esperaba un nivel parecido de inversión de capital durante los dos trimestres siguientes.
La IA concentra la mayor parte de la inversión

Los 18.400 millones de dólares corresponden al gasto de capital total de SpaceX, no a una inversión exclusiva de xAI. Aplicar la proporción publicada sitúa la parte vinculada a inteligencia artificial por encima de 15.800 millones, mientras el resto cubre activos de conectividad, operaciones espaciales y otras necesidades del grupo.
La magnitud del desembolso explica por qué unos ingresos récord no implican necesariamente generación de efectivo. SpaceX invirtió en activos más del doble de lo que facturó durante el trimestre, principalmente para ampliar su capacidad informática. Esa expansión puede sostener ingresos futuros, pero exige financiación antes de demostrar que la nueva infraestructura será utilizada con márgenes suficientes.
También conviene separar lo recurrente de lo extraordinario. La integración de xAI amplió el perímetro del grupo y elevó de forma abrupta sus necesidades de infraestructura; al mismo tiempo, la previsión de mantener un gasto parecido durante el resto del semestre indica que la presión sobre el capital no se limita al trimestre de incorporación.
La rentabilidad de esa inversión dependerá de los ingresos obtenidos mediante acuerdos de computación, servicios en la nube y suscripciones vinculadas a la inteligencia artificial. Las cifras actuales muestran la capacidad instalada en construcción y el crecimiento comercial inicial, pero todavía no permiten determinar el rendimiento que producirán esos activos durante su vida útil.
Qué queda por resolver en las próximas cuentas
El primer balance trimestral posterior a la salida a Bolsa deja una mejora operativa acompañada de una necesidad excepcional de capital. Starlink aporta la mayor escala comercial, xAI es el área que crece con más rapidez y absorbe la mayor parte de la inversión, y el negocio espacial conserva un peso menor en los ingresos consolidados.
Los próximos resultados deberán aclarar cuánto del crecimiento de xAI procede de contratos recurrentes, cómo evolucionan sus márgenes y durante cuánto tiempo continuará el gasto de capital en niveles comparables. También permitirán comprobar si Starlink mantiene su expansión y si la reducción de la pérdida operativa termina trasladándose al resultado neto y a la generación de caja.
Por ahora, las cuentas sostienen el contraste central: SpaceX casi duplicó sus ventas y redujo con fuerza su pérdida operativa, pero siguió registrando pérdidas y destinó a infraestructura de inteligencia artificial una suma cercana al doble de toda su facturación trimestral. La incógnita ya no es solo cuánto puede crecer el grupo, sino cuándo esa inversión comenzará a producir retornos suficientes para financiarse de forma sostenible.
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