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Tecnología

Un receptor de 1,6 kg llevará GPS y Galileo hasta la órbita lunar

|Autor: Equipo editorial de QUASA|5 lectura mínima| 8
Un receptor de 1,6 kg llevará GPS y Galileo hasta la órbita lunar

NASA informó el 3 de agosto de 2026, y actualizó la información al día siguiente, que había entregado NavCube3-mini a Intuitive Machines el 13 de julio para integrarlo en Altus-1. Según los datos publicados por NASA, el receptor pesa unos 1,6 kilogramos, ocupa aproximadamente media caja de zapatos y consume menos de 20 vatios. Antes de la entrega superó ensayos de vibración, vacío térmico y compatibilidad electromagnética, además de pruebas con señales GPS y Galileo simuladas para una órbita lunar.

El equipo volará como demostración tecnológica a bordo de Altus-1: intentará determinar la posición del satélite captando las débiles señales de navegación que llegan desde las constelaciones terrestres GPS y Galileo. No será todavía un servicio lunar operativo ni dará cobertura directa a cualquier vehículo sobre la superficie. Una actualización del Departamento de Comercio de Maryland identifica Altus-1 como el primer satélite de retransmisión de datos de Intuitive Machines y confirma que está previsto lanzarlo en el mismo cohete que la misión IM-3.

Qué probará realmente NavCube3-mini

La demostración debe comprobar si un receptor compacto puede obtener a bordo una solución útil de posición, velocidad y tiempo en la región lunar. Para ello tendrá que adquirir las señales disponibles, mantener su seguimiento y combinar sus mediciones mientras Altus-1 recorre una geometría muy distinta de la que encuentra un navegador en la Tierra.

Las pruebas realizadas en Goddard acreditan que el hardware soportó las condiciones ambientales simuladas y siguió funcionando antes y después de cada ensayo. Sin embargo, no demuestran todavía su rendimiento sostenido cerca de la Luna: faltan datos obtenidos con niveles de potencia, orientaciones y configuraciones de satélites reales.

GPS y Galileo aportan más transmisores y frecuencias potencialmente observables que una sola constelación. Esa diversidad puede aumentar las oportunidades de calcular una posición, pero no garantiza disponibilidad continua ni una precisión uniforme durante toda la órbita.

Cómo pueden llegar señales terrestres tan lejos

Los satélites de GPS y Galileo orbitan la Tierra y dirigen la mayor parte de su energía hacia el planeta. Una nave próxima a la Luna queda fuera de la zona para la que se diseñó la cobertura ordinaria, pero puede captar parte de las transmisiones que sobrepasan el borde terrestre y energía procedente de zonas menos intensas del patrón de las antenas.

La distancia debilita mucho esas señales. Además, desde la región lunar los satélites de navegación visibles suelen concentrarse cerca de la dirección de la Tierra, una geometría menos favorable para separar con precisión las distintas coordenadas. NavCube3-mini necesita, por tanto, mayor sensibilidad y procesamiento especializado; no basta con trasladar un receptor de consumo.

El resultado tampoco será equivalente a tener una constelación GPS alrededor de la Luna. El experimento reutiliza infraestructura situada en órbita terrestre para que Altus-1 conozca su propio estado de navegación, con las limitaciones de disponibilidad y geometría que impone esa configuración.

El receptor y la red de retransmisión cumplen funciones distintas

NavCube3-mini calculará dónde se encuentra Altus-1; no creará por sí solo una red lunar. El satélite de Intuitive Machines es el elemento que deberá mantener enlaces de comunicaciones y participar en futuros servicios para usuarios situados en la órbita o en la superficie.

La arquitectura comercial LCRNS de NASA separa esos componentes: el primer relé incorporará NavCube3-mini, mientras que otro instrumento generará estimaciones de posición, velocidad y tiempo para emitir una señal aumentada hacia usuarios lunares. Los servicios deberán pasar pruebas de rendimiento, interoperabilidad, verificación y validación integral antes de incorporarse a la Near Space Network.

Por ello, instalar el receptor en Altus-1 no permitirá que cualquier rover reciba directamente GPS o Galileo. Una prestación de navegación lunar requiere relés con órbitas conocidas, señales compatibles, terminales de usuario, estaciones terrestres y suficientes satélites para mantener la disponibilidad prevista.

Por qué la cara oculta y el polo sur necesitan relés

La cara oculta no tiene línea de visión directa con la Tierra porque la propia Luna bloquea el enlace. Una misión situada allí necesita un satélite que pueda ver alternativamente —o al mismo tiempo, según su órbita— al usuario lunar y a las estaciones terrestres.

En el polo sur el obstáculo depende más de la ubicación. La Tierra puede aparecer muy baja sobre el horizonte, mientras que montañas, bordes de cráteres y depresiones interrumpen la señal. La iluminación solar de un lugar no implica que sus antenas dispongan de una trayectoria radioeléctrica despejada hacia nuestro planeta.

Una red de relés en órbitas adecuadas podría ofrecer rutas de comunicación donde el enlace directo es limitado o inexistente. NavCube3-mini contribuiría a la autonomía de navegación del primer satélite, pero la continuidad del servicio dependerá de toda la constelación, de sus antenas, de la red terrestre y de los equipos utilizados por cada misión.

Qué falta antes de convertir la prueba en un servicio

El siguiente paso es completar la integración del receptor en Altus-1 y las verificaciones del satélite antes del lanzamiento compartido con IM-3. Las páginas abiertas no fijan una fecha definitiva de despegue, por lo que el calendario continúa sujeto a la preparación de la misión y del vehículo de lanzamiento.

Una vez cerca de la Luna, Altus-1 deberá aportar mediciones sobre adquisición de señales, continuidad del seguimiento y calidad de las soluciones de navegación. Esos resultados permitirán valorar si la técnica puede incorporarse a relés posteriores. Por ahora están confirmadas la entrega del hardware y su asignación a la demostración; todavía no existen resultados en órbita ni una red comercial certificada como operativa.

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