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Más de la mitad del tráfico ya es automático: el coste oculto para la web

|Autor: Equipo editorial de QUASA|6 lectura mínima| 18
Más de la mitad del tráfico ya es automático: el coste oculto para la web

Más de la mitad del tráfico que Cloudflare analiza ya es no humano. Su informe sobre la actividad automatizada sitúa esa proporción por encima del 50% y añade que, en junio de 2026, el 52% de las solicitudes de rastreadores correspondía al entrenamiento de IA. La cifra confirma el avance de la automatización, pero describe el tráfico visible para esa red, no un censo de cada sitio de Internet.

El coste oculto aparece cuando esas solicitudes atraviesan la caché. En mayo de 2026, la medición de la red global de Fastly encontró que más del 51% de las peticiones automatizadas de IA llegaba al servidor de origen, frente a menos del 9% de las humanas; entre enero y mayo, además, el tráfico de IA creció cerca del 30%, unas 6,5 veces más rápido que el humano. Fastly no calculó una factura universal, pero sí identificó un patrón capaz de aumentar cómputo, consultas internas y transferencias.

Qué significa realmente «más de la mitad»

Cloudflare habla de tráfico no humano, una categoría más amplia que los bots de IA. Puede incluir rastreadores de buscadores, herramientas de supervisión, clientes de API, automatizaciones de seguridad y bots maliciosos. Por tanto, el titular no significa que la IA genere por sí sola más de la mitad del tráfico ni que las máquinas consuman más de la mitad del ancho de banda mundial.

La unidad también importa: se cuentan solicitudes, no usuarios, sesiones, bytes ni coste de procesamiento. Una petición que recupera un archivo pequeño y otra que construye una página dinámica empiezan con el mismo peso estadístico, aunque la segunda pueda activar una aplicación, consultar una base de datos y transferir información entre servicios.

El perímetro de observación establece otro límite. Cloudflare compila datos de Radar, de su red global y de otras señales de su infraestructura; Fastly estudia el tráfico que atraviesa su propia plataforma. Ambas redes tienen gran escala, pero una cuota agregada no permite suponer que un medio, una tienda o un país concreto presenten la misma mezcla.

Rastreadores y agentes no producen la misma carga

Un rastreador de IA recorre la web de forma sistemática para reunir o actualizar un corpus. Puede operar durante todo el día, visitar grandes colecciones y repetir rutas sin que exista una consulta humana inmediata. En la muestra de Fastly de mayo, los rastreadores representaron el 85% de las solicitudes de bots de IA y los recuperadores o fetchers, el 15%.

Un recuperador asociado a un agente suele actuar a raíz de una tarea concreta: comprobar existencias, comparar opciones, resumir una página reciente, validar un dato o gestionar una transacción. Su actividad puede acercarse al ritmo de los usuarios, pero una sola tarea es capaz de generar varias consultas a diferentes sitios o interfaces de programación.

La distinción cambia la decisión empresarial. Un rastreo reiterado para entrenamiento puede consumir recursos sin aportar referencias ni ingresos identificables; una consulta de disponibilidad iniciada por un comprador potencial puede tener valor comercial. Bloquear ambas categorías con la misma regla reduce carga, pero también puede eliminar descubrimiento, integraciones autorizadas o accesos vinculados a una intención real.

Por qué las cifras de Cloudflare y Fastly no se pueden fusionar

Cloudflare calcula una proporción de tráfico no humano y clasifica los rastreadores por finalidad. Fastly aísla solicitudes identificadas como tráfico de IA y estudia su crecimiento, su reparto entre rastreadores y recuperadores y su acceso al origen. Los sujetos y denominadores no coinciden: sumar, promediar o presentar ambos porcentajes como una cuota mundial produciría una precisión ficticia.

También difieren los periodos y el diseño. El análisis de Fastly abarca del 1 de enero al 31 de mayo de 2026, utiliza una cohorte fija de clientes con exclusiones seleccionadas e indexa los volúmenes diarios frente a una media de enero, aplicando una media móvil de 30 días. La cifra de crecimiento mide la evolución dentro de esa muestra, no el porcentaje de toda la web que pertenece a la IA.

Cloudflare, por su parte, informó en julio sobre un umbral general de tráfico no humano y fechó en junio la composición por finalidad de los rastreadores. Que una red observe más del 50% de automatización y otra señale que el tráfico autónomo se acerca a la mitad es compatible: cada proveedor ve una cartera, una clasificación y un intervalo propios.

El origen convierte una solicitud en carga operativa

Una red de distribución de contenidos puede responder desde un nodo perimetral cuando conserva una copia válida del recurso. Si el contenido no está almacenado, ha caducado, es personalizado o requiere datos recientes, la petición continúa hasta el origen. Allí puede ocupar procesos de aplicación, conexiones, almacenamiento, bases de datos y capacidad de salida.

Los umbrales de Fastly implican que el tráfico de IA llegó al origen con una frecuencia superior a 5,7 veces la del humano. Eso no demuestra que cada petición automática cueste 5,7 veces más: una página estática y una consulta compleja tienen perfiles económicos diferentes. Sí explica por qué una cuota modesta de bots puede generar una parte desproporcionada de la carga que la caché no absorbe.

El efecto resulta especialmente relevante en catálogos con precio o inventario dinámico, medios con publicaciones continuas y API que calculan respuestas en tiempo real. Esos recursos son precisamente los que un agente necesita consultar de nuevo para obtener información vigente, pero también los que más trabajo pueden trasladar al origen.

Qué medir para decidir entre permitir, limitar y bloquear

La clasificación de bots contiene incertidumbre. La documentación de Bot Score de Cloudflare detalla un sistema que combina heurísticas, aprendizaje automático y señales de las solicitudes; también advierte que algunas peticiones gestionadas antes de Bot Management no reciben puntuación. Un valor desconocido, por tanto, no equivale automáticamente a una visita humana ni a una automatización segura.

El porcentaje total debe cruzarse con cuatro dimensiones operativas:

  • Identidad e intención: persona, bot verificado, automatización desconocida, rastreador de búsqueda o entrenamiento y agente bajo demanda.
  • Ruta técnica: respuesta desde caché, fallo de caché, acceso al origen, recurso dinámico o API.
  • Consumo: solicitudes, bytes transferidos, tiempo de ejecución, consultas internas, latencia y errores.
  • Valor: audiencia referida, descubrimiento, transacción, integración autorizada o extracción sin retorno reconocible.

Esta separación permite aplicar límites por ruta, ampliar la cobertura de caché, exigir autenticación en las API o restringir únicamente los comportamientos sin valor aceptable. La cifra de más del 50% describe un cambio estructural; el coste real se determina en los registros de cada servicio, donde pueden relacionarse identidad, acceso al origen, recursos consumidos y resultado empresarial.

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