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La productividad crece, pero la porción que reciben los trabajadores cae

|Actualizado: |Autor: Equipo editorial de QUASA|5 lectura mínima| 15
La productividad crece, pero la porción que reciben los trabajadores cae

La productividad del sector empresarial no agrícola de Estados Unidos aumentó a una tasa anualizada del 1,4% en el segundo trimestre de 2026, de acuerdo con la estimación preliminar del BLS publicada el 6 de agosto. La producción creció un 1,7% y las horas trabajadas un 0,3%, mientras la compensación real por hora cayó un 3,1% y la participación del trabajo en el producto descendió al 52,9%, el mínimo de una serie iniciada en 1947.

La lectura del 6 de agosto muestra que producir más por hora no se tradujo durante el trimestre en una mejora del poder adquisitivo de la compensación ni en una porción mayor del producto para los trabajadores. Es una divergencia entre eficiencia, remuneración real y distribución del ingreso agregado; no significa que el salario de cada empleado haya seguido exactamente el mismo recorrido.

Qué cambió en la productividad del trimestre

Un centro de trabajo estadounidense termina más producción con un aumento mínimo de las horas empleadas.

Productividad no significa salario. El BLS calcula la productividad laboral dividiendo un índice de producción real entre un índice de las horas trabajadas por empleados, propietarios y trabajadores familiares no remunerados. El indicador puede subir cuando la producción avanza más rápido que el tiempo de trabajo, como ocurrió entre abril y junio.

Las variaciones trimestrales están ajustadas estacionalmente y anualizadas. Por tanto, el 1,4% expresa el ritmo que resultaría si el movimiento observado durante esos tres meses continuara durante un año; no quiere decir que la producción por hora aumentara literalmente esa proporción dentro del trimestre. En comparación con el segundo trimestre de 2025, la productividad fue un 2,2% mayor.

Ese avance describe la eficiencia del conjunto del sector empresarial no agrícola, pero no establece cómo se distribuye el valor generado. Una mejora puede concentrarse en actividades intensivas en capital, coincidir con cambios en la composición sectorial o reflejar una combinación de equipos, software y reorganización del trabajo.

La remuneración nominal avanzó, pero los precios pesaron más

La compensación por hora antes de descontar los precios aumentó a una tasa anualizada del 2,7%. Sin embargo, al ajustarla por los precios al consumidor, la variación se volvió negativa. De ahí que puedan coexistir una remuneración nominal al alza y una pérdida de poder adquisitivo de la compensación.

La compensación por hora es más amplia que el salario que recibe una persona en su cuenta bancaria: incorpora sueldos, salarios y prestaciones pagadas por las empresas. Además, se trata de un promedio agregado, por lo que no permite concluir que todos los trabajadores sufrieron la misma caída real ni que todas las industrias registraron el mismo resultado.

Los costes laborales unitarios responden a otra pregunta: relacionan la compensación nominal por hora con la productividad para medir el coste laboral asociado a una unidad de producto. Por eso pueden aumentar aunque la compensación real disminuya; un indicador compara remuneración con eficiencia y el otro descuenta la evolución de los precios de consumo.

La participación del trabajo cayó incluso con mayor eficiencia

La participación del trabajo mide qué porcentaje del producto llega a los trabajadores en forma de compensación. Su descenso indica que la remuneración creció menos que el valor nominal producido, de modo que aumentó la proporción relativa correspondiente a componentes no laborales. No demuestra por sí solo que todas las empresas ampliaran sus márgenes ni identifica cuánto de la diferencia corresponde a beneficios, rentas, intereses o depreciación.

La proporción bajó desde el 53,7% revisado del primer trimestre hasta el 52,9% del segundo, una caída que Reuters situó en un mínimo histórico. Esta comparación confirma la intriga del titular: la producción por hora aumentó al mismo tiempo que se redujo la fracción del producto asignada a la remuneración laboral.

Ambas métricas pueden separarse porque miden dimensiones distintas. La productividad observa cuánto se produce por hora; la participación laboral compara la compensación total con el producto. Una empresa o una economía puede volverse más eficiente sin que el ingreso adicional se reparta proporcionalmente entre trabajo y capital.

La inteligencia artificial sigue siendo una hipótesis

Investigadores comparan producción, horas y remuneraciones sin poder aislar todavía el efecto de la inteligencia artificial.

La coincidencia con el auge de la inversión en inteligencia artificial permite preguntar si la automatización está elevando la producción sin una mejora equivalente para los trabajadores. El análisis de Axios sobre el mínimo laboral enmarca el dato como una señal del mayor peso relativo del capital y plantea como cuestión abierta cuánto podría intensificar esa tendencia el auge de la IA.

Las cifras trimestrales, sin embargo, no aíslan ese efecto. Son datos agregados: no identifican qué empresas adoptaron sistemas de IA, qué tareas cambiaron ni cuánto del aumento de la producción por hora procede de software, equipos convencionales, reorganización interna o cambios entre industrias.

Atribuir directamente a la IA la caída de la participación laboral excedería la evidencia disponible. Para probar esa relación serían necesarias comparaciones entre empresas o sectores con distintos niveles de adopción, junto con controles sobre inversión, demanda y composición del empleo durante un periodo más largo.

La estimación aún puede ser revisada

Los resultados difundidos el 6 de agosto son preliminares. El BLS programó la publicación de la estimación revisada para el 3 de septiembre de 2026, cuando podrá incorporar información actualizada sobre producción, horas y compensación. Una modificación en cualquiera de esos componentes puede alterar la productividad, los costes laborales unitarios o la participación del trabajo.

Hasta esa revisión, el resultado está delimitado: en el segundo trimestre, el sector empresarial no agrícola produjo más por hora, la compensación nominal aumentó, su poder adquisitivo disminuyó y la porción del producto destinada al trabajo tocó el mínimo de la serie. Los datos todavía no permiten determinar cuánto durará la divergencia, cómo se distribuye entre industrias ni qué parte, si existe alguna, puede atribuirse a la inteligencia artificial.

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