BepiColombo soltó su módulo: aún le espera la llegada más compleja

BepiColombo inició su llegada a Mercurio, pero todavía no ha entrado en órbita. El 3 de septiembre de 2026 se separó el Mercury Transfer Module (MTM), y el centro de control ESOC, en Darmstadt, recibió a las 15:49 CEST la señal que confirmó el éxito; la actualización operativa de la ESA presenta el hito como el primer paso de una de las secuencias de llegada planetaria más complejas intentadas por la agencia.
Las dos sondas científicas de la misión conjunta de la ESA y la agencia japonesa JAXA —el Mercury Planetary Orbiter (MPO) y el Mercury Magnetospheric Orbiter, llamado Mio— siguen acopladas. Deberán entrar juntas en órbita el 21 de noviembre y separarse en diciembre, un calendario recogido también por la cobertura de Associated Press; por tanto, desprenderse del MTM no equivale a haber completado la llegada.
Qué se separó y qué continúa unido

El MTM era la etapa que proporcionó energía y propulsión eléctrica durante el crucero interplanetario. Sus dos alas solares de 15 metros alimentaban un sistema que convertía xenón en plasma y lo expulsaba mediante cuatro propulsores iónicos, capaces de producir un empuje suave y prolongado con menos propelente que un sistema químico.
Tras casi ocho años de viaje y nueve sobrevuelos planetarios, la función del módulo había terminado. El MTM se alejó sin antena ni ordenador propio, quedó inoperativo y continuará en una órbita estable alrededor del Sol.
La separación dejó unidos a MPO, Mio y la estructura MOSIF que protege al orbitador japonés. El conjunto restante entró en modo seguro, reajustó su orientación y reconfiguró sus sistemas antes de transmitir su estado a la Tierra. La telemetría permitió comprobar tanto la separación como la configuración de la nave que deberá ejecutar las operaciones posteriores.
La arquitectura apilada de BepiColombo permite distinguir los dos hitos: el 3 de septiembre se retiró la etapa de crucero, pero los observatorios que estudiarán Mercurio aún no fueron liberados uno del otro.
Seis meses entre el primer desprendimiento y la ciencia

La llegada no consiste en una sola frenada. Sin la propulsión eléctrica del MTM, el sistema químico de MPO deberá afinar primero la trayectoria y efectuar la inserción orbital del 21 de noviembre. Después comenzará una serie de encendidos destinada a reducir y remodelar la órbita inicial.
- 3 de septiembre de 2026: separación confirmada del MTM y comienzo de la fase de llegada.
- 21 de noviembre de 2026: inserción prevista del conjunto formado por MPO y Mio en órbita de Mercurio.
- Alrededor del 9 de diciembre de 2026: liberación prevista de Mio en una órbita polar muy elíptica.
- 16 de diciembre de 2026: descarte programado de la estructura protectora MOSIF.
- 10 de marzo de 2027: llegada prevista de MPO a su órbita polar más baja.
- 6 de abril de 2027: inicio programado de las observaciones científicas coordinadas.
La cronología detallada por Space.com cifra en 16 las maniobras posteriores a la inserción que rebajarán y modificarán progresivamente la órbita. Esa secuencia incluye la liberación de Mio, el descarte de MOSIF y el descenso de MPO hasta su trayectoria científica.
Por qué entrar en órbita sigue siendo difícil
Una nave que viaja hacia Mercurio cae profundamente en el campo gravitatorio del Sol y debe perder suficiente energía para que el planeta pueda capturarla. BepiColombo recurrió a un sobrevuelo de la Tierra, dos de Venus y seis de Mercurio para modificar gradualmente su trayectoria, pero esos nueve encuentros no sustituyen la inserción orbital.
El encendido del 21 de noviembre deberá producirse con la velocidad, la orientación y la geometría previstas. Una desviación podría dejar al conjunto en una órbita distinta de la necesaria o impedir su captura. El reto continúa después: la primera trayectoria no será la órbita científica definitiva de ninguna de las dos sondas.
También ha cambiado el vehículo que debe realizar las correcciones. MPO proporciona ahora la propulsión química al conjunto y debe sostener las operaciones mientras Mio permanece unido dentro de MOSIF. Navegación, orientación térmica, comunicaciones y separaciones tienen que coordinarse durante una fase en la que ya no está disponible el sistema eléctrico utilizado en el crucero.
La cercanía del Sol añade restricciones térmicas. Paneles, antenas y protecciones deben conservar orientaciones compatibles tanto con el control de temperatura como con los encendidos. La llegada es, por ello, una cadena dependiente: completar una maniobra permite preparar la siguiente, pero no garantiza por sí solo el resultado final.
La separación final dará a cada sonda una función distinta

MPO y Mio no están diseñados para permanecer como un único observatorio. MPO ocupará una órbita polar relativamente baja para estudiar la superficie, la composición, la geología y el interior de Mercurio. Mio seguirá una órbita polar mucho más elíptica, adecuada para investigar el campo magnético, la magnetosfera y su interacción con el viento solar.
Las trayectorias complementarias permitirán relacionar procesos próximos a la superficie con cambios registrados a mayor distancia. Esa capacidad de observar simultáneamente distintas regiones del entorno de Mercurio es la razón científica de la separación final, no una simple consecuencia del diseño del viaje.
El estado confirmado de la misión es, por tanto, preciso: el MTM ya se separó, mientras MPO y Mio continúan unidos y aún se aproximan a la inserción orbital del 21 de noviembre. Si las maniobras y los despliegues posteriores se completan según el calendario, las dos sondas ocuparán órbitas diferentes en marzo de 2027 y comenzarán su fase científica conjunta en abril.
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