Una jueza anula el veto a Anthropic: el Pentágono aún puede apelar

La jueza federal Rita F. Lin anuló el 27 de agosto de 2026 la designación de Anthropic como riesgo para la cadena de suministro y bloqueó de forma permanente las medidas federales derivadas de ella. La cobertura de Associated Press confirma que el tribunal consideró que el Pentágono había castigado a la empresa por criticar la política gubernamental sobre el uso militar de la inteligencia artificial.
La orden del 27 de agosto entra en vigor sin obligar al Pentágono a contratar los modelos Claude ni a conservar acuerdos con Anthropic. El departamento puede elegir otro proveedor por vías legales y el Gobierno conserva la posibilidad de apelar; además, continúa un proceso distinto ante el circuito federal de Washington.
Qué medidas quedaron anuladas

El fallo alcanza tres actuaciones relacionadas. La primera es la directiva presidencial que ordenó a las agencias federales dejar de utilizar la tecnología de Anthropic. La segunda es la instrucción del secretario de Defensa, Pete Hegseth, que prohibía a contratistas y proveedores militares mantener actividades comerciales con la empresa, incluso cuando no tuvieran relación con un contrato de defensa.
La tercera es la designación formal de Anthropic como riesgo para la cadena de suministro. La resolución judicial de 59 páginas determina que esa calificación infringió el régimen legal invocado por el Pentágono, fue arbitraria y estuvo apoyada en un expediente administrativo insuficiente.
La orden también impide que las agencias demandadas continúen aplicando las instrucciones de retirada que el tribunal consideró decisiones administrativas definitivas. No todas las entidades incluidas en la demanda recibieron el mismo tratamiento: Lin concluyó que Anthropic no había demostrado una actuación final de los departamentos de Salud, Comercio y Asuntos de Veteranos, la Comisión de Bolsa y Valores y la NASA. Respecto de la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda, el remedio no se extiende a sus funciones como conservadora de Fannie Mae y Freddie Mac.
Por qué el tribunal habló de represalias

La disputa surgió cuando el Pentágono exigió poder utilizar Claude para cualquier finalidad legal y Anthropic se negó a retirar dos límites contractuales: la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y la guerra letal completamente autónoma. La empresa defendía que los modelos actuales no eran suficientemente fiables para esos usos; el Gobierno sostenía que un proveedor privado no debía restringir decisiones militares legales.
Lin concluyó que las medidas respondieron principalmente a las críticas públicas de Anthropic, una actividad protegida por la Primera Enmienda. El expediente mostraba que la justificación oficial se había concentrado en la supuesta falta de confianza en la empresa por su actitud ante la prensa y por cuestionar la posición gubernamental, no en pruebas concretas de que pudiera sabotear Claude después de instalarlo.
El propio comportamiento del Pentágono debilitó la explicación de seguridad nacional. Anthropic no tenía acceso posterior que le permitiera alterar Claude Gov dentro de los sistemas protegidos, y las autoridades continuaron explorando contratos y colaboraciones con la compañía después de calificarla como un riesgo. Para la jueza, esas actuaciones no eran coherentes con un temor auténtico a que la empresa manipulase deliberadamente su software.
El tribunal identificó además una vulneración de la Quinta Enmienda. Anthropic sufrió consecuencias comerciales y reputacionales sin recibir antes un aviso adecuado ni una oportunidad suficiente para responder. La resolución separa así dos defectos: la represalia por expresión protegida y la ausencia del procedimiento previo exigible antes de imponer las sanciones.
Qué cambia para los contratos públicos
La consecuencia inmediata es que la designación anulada ya no puede servir para excluir automáticamente a Anthropic ni para exigir que los contratistas militares rompan toda relación comercial con ella. Las agencias alcanzadas tampoco pueden mantener las órdenes de retirada que ejecutaban las medidas declaradas ilegales.
Eso no restaura automáticamente contratos terminados ni garantiza nuevas adjudicaciones. El Pentágono sigue siendo libre de escoger el proveedor de inteligencia artificial que considere adecuado, finalizar legalmente una relación contractual o migrar a otro modelo. Lo que pierde es la posibilidad de apoyar esas decisiones en la designación y el boicot invalidados.
Anthropic recupera, por tanto, la posibilidad de competir por trabajo federal sin aquel veto general, pero cada contrato continuará sujeto a sus propios requisitos técnicos, presupuestarios y de seguridad. El fallo protege a la empresa frente a una exclusión punitiva; no le concede un derecho a vender Claude al Gobierno.
La apelación y el litigio paralelo siguen abiertos

La sentencia tampoco resuelve el desacuerdo de fondo sobre los límites que pueden imponer los proveedores de IA militar. Decide que las autoridades no podían responder a la posición de Anthropic mediante las sanciones examinadas, pero no fija una norma general para la vigilancia, las armas autónomas ni las condiciones que deberán aceptar otros proveedores.
El Gobierno puede recurrir la sentencia de California. La información de Axios señala que se espera una apelación y distingue el caso separado que Anthropic mantiene en el circuito federal del Distrito de Columbia contra otra designación del Pentágono basada en una disposición legal diferente.
El mapa judicial queda así dividido: la designación examinada por Lin y las directivas derivadas están anuladas, mientras que la otra vía de exclusión continúa pendiente en Washington. Una apelación podría pedir que se revise o suspenda el fallo de California, pero, mientras no exista una decisión posterior que altere su efecto, la orden permanente sigue vigente.
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