La IA amenaza 5,6 millones de empleos jóvenes: 785.000 están en Latinoamérica

La Organización Internacional del Trabajo publicó el 12 de agosto de 2026 el informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2026, que plantea un escenario adverso: si desapareciera el 10% de los puestos juveniles con mayor exposición a la inteligencia artificial, más de 5,6 millones de trabajadores de 15 a 29 años quedarían desempleados, cambiarían de ocupación o abandonarían la fuerza laboral.
América Latina y el Caribe concentrarían unos 785.000 de esos puestos, equivalentes al 14% del desplazamiento mundial estimado, de acuerdo con la cobertura regional de El HuffPost. La cifra coloca a la región como la segunda más afectada en ese supuesto, pero no describe despidos ya ocurridos ni una previsión inevitable.
Los 5,6 millones dependen de un supuesto adverso

El cálculo parte de que el 6,1% de los empleos ocupados por jóvenes pertenece a las categorías con mayor exposición a la IA. Después aplica una hipótesis concreta: la eliminación completa de uno de cada diez puestos dentro de ese grupo. La cifra resultante mide el alcance potencial de una perturbación intensa, no una trayectoria que el mercado laboral vaya a seguir necesariamente.
Exposición, desplazamiento y desempleo no significan lo mismo. Un empleo expuesto contiene tareas que pueden automatizarse o cambiar con la IA; puede conservarse si esas tareas se reorganizan y la persona asume funciones distintas. El desplazamiento incluye tanto la pérdida del puesto como el traslado a otra ocupación, mientras que el desempleo exige que la persona esté sin trabajo, disponible y buscando uno.
El escenario también contempla que algunos jóvenes abandonen la fuerza laboral. Esa salida es distinta del desempleo porque comprende a quienes dejan de trabajar y de buscar empleo, por ejemplo durante una nueva etapa formativa. Por eso, resumir el cálculo como 5,6 millones de futuros desempleados exageraría lo que realmente mide.
Latinoamérica reúne alrededor de uno de cada siete puestos en riesgo
La comparación regional permite dimensionar el dato: de cada cien desplazamientos juveniles contemplados por el escenario mundial, aproximadamente catorce corresponderían a América Latina y el Caribe. La región quedaría por detrás de Asia Oriental, que concentra una fuerza laboral joven más numerosa y una presencia elevada de ocupaciones administrativas e industriales susceptibles de transformación.
El resultado no implica que todos los países latinoamericanos afronten la misma exposición. La composición del empleo, el nivel de digitalización de las empresas, la informalidad y la capacidad de incorporar tecnología varían entre economías. Una cifra agregada tampoco permite identificar qué países, sectores o grupos de jóvenes absorberían la mayor parte del ajuste.
Hay además una aparente paradoja regional: entre 2023 y 2025 descendieron tanto el desempleo juvenil como la proporción de jóvenes que no estudian, trabajan ni reciben formación. Parte de esa mejora estuvo relacionada con la reducción de la población joven y con una menor participación laboral en varios países, de modo que no equivale necesariamente a una expansión amplia de empleos de calidad.
Las tareas administrativas concentran el solapamiento con la IA

La contracción más persistente del empleo juvenil aparece en ocupaciones de cualificación media. El grupo incluye apoyo administrativo, servicios y ventas, trabajo cualificado en agricultura, silvicultura y pesca, oficios artesanales, operación de instalaciones y maquinaria y funciones de montaje.
El solapamiento más directo con la IA se encuentra en los puestos administrativos y de oficina. En ellos, tareas rutinarias como clasificar información, registrar datos o preparar documentos pueden automatizarse sin que desaparezcan todas las responsabilidades del puesto. El efecto sobre la contratación inicial dependerá de si las empresas eliminan plazas, redistribuyen funciones o utilizan la tecnología para ampliar la productividad del personal existente.
Las perspectivas también son más débiles en profesiones técnicas vinculadas con la construcción, la manufactura y la preparación de alimentos. En cambio, el empleo juvenil ha mantenido mejores resultados en ciencia, ingeniería, salud y tecnologías de la información y las comunicaciones, con crecimiento en los distintos grupos de países por nivel de ingresos. Esto no vuelve inmunes a esas áreas, pero muestra que la exposición tecnológica no produce el mismo resultado en todas las ocupaciones.
La formación debe combinar tecnología y criterio humano
Para estudiantes y trabajadores jóvenes, la señal no es abandonar la formación digital, sino evitar una especialización limitada a tareas rutinarias. Los programas con mayor capacidad de adaptación combinan el uso de herramientas de IA con conocimientos técnicos de una ocupación, resolución de problemas, comunicación, creatividad y toma de decisiones.
El Barómetro de la IA en el mundo laboral 2026 de PwC, basado en más de mil millones de anuncios de empleo de 27 países y territorios, detectó una mayor relevancia del criterio, la creatividad y el liderazgo. En su análisis de puestos iniciales de Estados Unidos, las vacantes más expuestas a la IA tenían siete veces más probabilidades de exigir capacidades tradicionalmente asociadas con niveles de mayor experiencia.
Para una persona que elige estudios o busca su primer empleo, esto favorece itinerarios que incluyan prácticas, proyectos aplicados y aprendizaje dentro de entornos reales de trabajo. Saber utilizar una herramienta concreta puede perder valor cuando cambia el producto; comprender el proceso profesional, revisar resultados y responder por decisiones ofrece una base más transferible.
Gobiernos y empresas decidirán cuánto riesgo se convierte en pérdida de empleo
La respuesta pública propuesta combina cuatro frentes: creación de empleo mediante políticas económicas y sectoriales, educación y aprendizaje permanente, servicios eficaces para facilitar transiciones laborales y protección social para quienes atraviesen periodos de desplazamiento. La gobernanza de la IA centrada en las personas y la modernización de los servicios públicos de empleo completan ese enfoque.
Las empresas también influyen en el resultado cuando deciden si la tecnología sustituye puestos completos o automatiza tareas para ampliar las funciones del personal. Mantener vías de aprendizaje para perfiles iniciales será especialmente relevante: si desaparecen las tareas con las que antes se adquiría experiencia, los jóvenes necesitarán otras formas de desarrollar criterio profesional y asumir responsabilidades gradualmente.
Por ahora, los 5,6 millones y los 785.000 puestos latinoamericanos siguen siendo magnitudes de un escenario condicionado. La evolución real dependerá del ritmo de adopción de la IA, las decisiones de contratación y las políticas de formación y protección. Aún faltan datos nacionales y ocupacionales comparables que permitan determinar dónde se materializa el desplazamiento y cuánto termina convertido en desempleo.
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