
El 83% de las empresas españolas prevé elevar su I+D en 2027

Los resultados españoles del barómetro de Ayming, presentados en Madrid el 7 de octubre de 2026, indican que el 83% de las compañías españolas encuestadas prevé aumentar su presupuesto de innovación en 2027. La cifra expresa una intención comunicada por sus responsables, no una partida aprobada ni un gasto ya realizado. El dato no desglosa cuánto del aumento previsto correspondería estrictamente a investigación y desarrollo.
El Barómetro Internacional de la Innovación 2027 se basa en respuestas recogidas en junio de 2026 a 850 responsables de 17 países; en el conjunto internacional, el 78% espera elevar los presupuestos de innovación y las compañías declaran dedicar a ella una media del 6,8% de sus ingresos. Una cifra cuenta expectativas de incremento; la otra describe la proporción de ingresos que los participantes dicen invertir.
España frente a las economías europeas comparadas
El desglose de IndustryTalks sitúa a España por encima de Bélgica, Alemania, Italia y Francia en la proporción de empresas que esperan aumentar recursos para innovación; en la presentación, Carlos Artal, director general de Ayming España, precisó: «La I+D es una parte». La comparación se refiere al presupuesto amplio de innovación, del que la investigación y el desarrollo constituyen una parte.
- España: 83% de las empresas encuestadas prevé aumentar el presupuesto de innovación.
- Bélgica: 80%.
- Conjunto internacional: 78%.
- Alemania: 72%.
- Italia: 69%.
- Francia: 68%.
La distancia respecto al promedio internacional es de cinco puntos porcentuales y la ventaja sobre Bélgica, la más próxima de las economías europeas citadas, es de tres puntos. La lista ordena la frecuencia de respuestas favorables a un aumento. No compara el tamaño de las subidas, los euros que se invertirán ni el peso de la I+D dentro de cada presupuesto. Una subida pequeña cuenta igual que otra mucho mayor.
También hay diferencias en la inversión que las empresas españolas declaran realizar. Un 22% destina al menos el 10% de sus ingresos a innovación; un 35% sitúa esa proporción entre el 4% y el 6%, mientras que un 11% dice dedicarle el 3% o menos. Esas franjas muestran puntos de partida distintos, no la magnitud de los incrementos previstos para el próximo ejercicio.
Qué empresas respondieron a la encuesta
Ficha metodológica. La consulta reunió a directores de I+D e innovación, responsables financieros, directores ejecutivos y responsables de tecnología. Los participantes se distribuyeron de forma equilibrada entre los países incluidos y proceden tanto de grandes empresas como de pequeñas. La metodología pública enumera sectores como automoción, construcción, alimentación, energía, finanzas, tecnologías de la información, salud, defensa y aviación.
El total internacional de encuestados no es el tamaño del grupo español. La información pública tampoco identifica por nombre a las compañías que respondieron en España. Por ello, la cifra nacional no permite elaborar una lista de empresas que hayan aprobado nuevas partidas ni atribuir la misma decisión a todo el tejido empresarial español.
Los participantes ocupan cargos relacionados con las decisiones de innovación, pero respondieron antes del ejercicio al que apunta la previsión. La comparación entre países describe lo que esperaba ese grupo en el momento de la consulta. Su alcance es el de una encuesta a responsables empresariales, no el de un registro de presupuestos aprobados o de inversiones declaradas en las cuentas anuales.
Intención, proporción de ingresos y gasto efectivo
La intención de aumentar cuenta cuántas compañías esperan subir el presupuesto, sin sumar importes. La proporción de ingresos dedicada a innovación relaciona la inversión que declaran con su facturación. El gasto efectivo sería el dinero desembolsado durante un periodo contable y permitiría comprobar cuánto se materializó de los planes. Son medidas que responden a preguntas distintas.
La media internacional de inversión declarada no es una previsión del crecimiento presupuestario. Tampoco describe a cada compañía española: los tramos nacionales muestran que algunas parten de una proporción alta de ingresos dedicada a innovación y otras de una mucho menor. Una empresa puede elevar su presupuesto y seguir destinando una parte pequeña de su facturación; otra puede mantener una proporción alta con una subida modesta. Ambas sumarían en el indicador de intención.
La amplitud del concepto de innovación añade otra diferencia. La cifra sobre presupuestos no separa, dentro de la respuesta española, investigación, desarrollo y otras actividades innovadoras. Para conocer el aumento específico de I+D haría falta ese desglose en las partidas de las empresas, además del importe que finalmente gasten.
La previsión aún debe convertirse en presupuestos
La disposición a invertir convive con una planificación desigual: el 28% de las empresas españolas consultadas dispone de una estrategia de innovación escrita para los próximos años, frente al 42% de la edición anterior y el 38% del conjunto internacional. Esa diferencia ayuda a entender por qué la intención expresada en la encuesta todavía no identifica qué proyectos recibirán financiación ni cuándo comenzarán.
Las cuentas del ejercicio de 2027 permitirán distinguir las partidas aprobadas del gasto ejecutado y conocer qué parte correspondió específicamente a I+D. Hasta entonces, el resultado muestra cuán extendidos están los planes de aumento entre las empresas encuestadas, sin fijar el importe que llegará a invertirse.
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