Economía de creadores

EE. UU. respalda a OpenAI: el choque por copyright cambia de bando

|Autor: Equipo editorial de QUASA|6 lectura mínima| 1
EE. UU. respalda a OpenAI: el choque por copyright cambia de bando

El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó el 1 de septiembre de 2026 una declaración de interés ante el tribunal federal que respalda la defensa de uso justo de OpenAI y Microsoft frente a The New York Times y otros editores. El apoyo cambia el equilibrio institucional del choque por copyright, pero no es una sentencia ni significa que OpenAI haya ganado.

El escrito se incorporó al litigio multidistrital pendiente en el Distrito Sur de Nueva York. The Washington Post precisa que el Gobierno no es parte del caso: ha pedido al juez que rechace la tesis de que entrenar modelos con los artículos del periódico vulneró el copyright, pero la decisión sigue correspondiendo al tribunal.

Qué defendió realmente el Gobierno

La declaración de Estados Unidos distingue el entrenamiento de modelos de sus resultados accesibles al público.

La posición federal distingue entre copiar obras para entrenar un modelo y utilizar ese modelo para producir una respuesta concreta. Para el Departamento, el entrenamiento transforma los textos en material con el que el sistema aprende patrones estadísticos, vocabulario y relaciones lingüísticas; no los ofrece al público como sustitutos de los artículos originales.

Esa separación limita el alcance de la intervención. El escrito admite que un resultado que reconstruya y difunda una obra protegida puede plantear un problema distinto, evaluable según las circunstancias de ese uso. Por tanto, el Gobierno no sostiene que cualquier tratamiento de contenido protegido por una empresa de IA sea lícito.

Su argumento sobre el mercado también es más estrecho que la idea de que toda pérdida económica resulte irrelevante. Afirma que el cuarto factor del uso justo debe atender a una competencia sustitutiva vinculada con la expresión protegida: que el nuevo uso revele suficiente material original como para reemplazar la obra. A su juicio, la competencia general de una tecnología nueva o la posible aparición de un mercado de licencias no bastan por sí solas para considerar ilícito el entrenamiento.

El Departamento añade una razón de política industrial. Sostiene que una interpretación que dificultara el desarrollo de una industria estadounidense de IA robusta daría ventaja a adversarios extranjeros y amenazaría capacidades de seguridad nacional. También advierte que una obligación general de pagar licencias podría levantar barreras de entrada que solo las mayores compañías tecnológicas tendrían recursos para superar.

Tres posiciones siguen ante el juez

Las posiciones del Gobierno, las empresas de IA y los editores permanecen enfrentadas ante el juez.

El estado del caso se entiende mejor separando lo solicitado por el Ejecutivo, la defensa de las compañías y la objeción de los titulares:

  • El Gobierno pide rechazar una interpretación que convierta de forma general el entrenamiento con textos protegidos en una infracción sin licencia. Considera que el carácter transformador, los beneficios públicos y la falta de sustitución directa inclinan el análisis hacia el uso justo.
  • OpenAI y Microsoft sostienen que emplear grandes colecciones de texto para que los modelos aprendan patrones tiene una finalidad distinta de publicar, distribuir o vender nuevamente los artículos.
  • The New York Times y otros editores alegan que las empresas utilizaron periodismo protegido sin permiso ni compensación para construir productos comerciales capaces de sustituir contenido y competir por la atención de los lectores.

La diferencia no es meramente doctrinal: enfrenta dos explicaciones del daño económico. En declaraciones recogidas por Associated Press, el portavoz del Times Graham James afirmó que las empresas de IA deben pagar de forma justa por el contenido que hace posibles sus productos y que permitir su uso sin permiso ni compensación debilitaría la sostenibilidad de las obras humanas.

El periódico vincula entrenamiento y producto final: argumenta que los modelos se construyen con una inversión periodística ajena y pueden reproducir material o reducir la demanda de los originales. El Departamento los separa jurídicamente y sostiene que cada uso debe analizarse por sus propios hechos. Esa divergencia —qué perjuicio reconoce el copyright y a qué fase debe atribuirse— permanece abierta.

Por qué OpenAI todavía no ha ganado

Una declaración de interés permite al Gobierno exponer su interpretación de una ley federal y los intereses públicos que considera afectados. La intervención puede resultar influyente por el peso institucional del Departamento de Justicia, pero no obliga al juez ni resuelve las reclamaciones presentadas por los editores.

El tribunal aún debe aplicar los factores del uso justo a los usos concretos atribuidos a OpenAI y Microsoft. Entre otras cuestiones, tendrá que valorar el propósito del entrenamiento, el volumen y la naturaleza de las obras copiadas, los posibles efectos sustitutivos y las alegaciones sobre resultados que reproducen material protegido.

El apoyo federal sí refuerza a las compañías en el núcleo de su defensa: el Gobierno ha adoptado expresamente la posición de que imponer una responsabilidad amplia que haga inviable entrenar modelos sin licencias sería jurídicamente incorrecto. Ese respaldo explica la idea de que el choque cambia de bando, aunque no altera el estado procesal: las partes mantienen sus pretensiones y no hay una decisión sobre el fondo.

Una victoria en Nueva York no decidiría el marco europeo

Las obligaciones europeas vinculan copyright, reservas de derechos y transparencia sobre el entrenamiento.

La doctrina estadounidense de uso justo emplea un análisis flexible de varios factores. La Unión Europea dispone de excepciones específicas para la minería de textos y datos, incluida la posibilidad de que los titulares formulen reservas de derechos, y añade obligaciones propias para los proveedores de modelos de IA de propósito general.

El Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea exige en su artículo 53 que esos proveedores establezcan una política de cumplimiento del copyright europeo, identifiquen y respeten las reservas de derechos y publiquen un resumen suficientemente detallado del contenido utilizado para entrenar. Su considerando 106 indica que la obligación se aplica a quienes introducen modelos en el mercado de la Unión con independencia de la jurisdicción donde se realizaron los actos relacionados con el entrenamiento.

Una eventual victoria de OpenAI en Nueva York no equivaldría, por ello, a una autorización mundial para entrenar con publicaciones protegidas. Lo confirmado es que el Gobierno estadounidense se alineó el 1 de septiembre de 2026 con la defensa de uso justo; todavía falta que el juez decida si acepta esa interpretación, cómo separa entrenamiento y resultados y qué daños económicos reconoce en este expediente.

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