DigitalOcean o Hetzner: pagar menos puede dejarte sin servicios gestionados

|Autor: Equipo editorial de QUASA|6 lectura mínima| 1
DigitalOcean o Hetzner: pagar menos puede dejarte sin servicios gestionados

Hetzner puede tener una tarifa base menor que DigitalOcean para una máquina virtual comparable, pero elegirla para alojar una aplicación con base de datos puede dejar más trabajo en manos del equipo. DigitalOcean permite contratar una base de datos gestionada por separado. Por eso, el precio del servidor solo responde una parte de la comparación: también cuentan la ubicación, el rendimiento de la carga real y quién mantendrá los servicios.

La ventaja tampoco se puede atribuir a un proveedor en todos los usos. En una prueba de instancias similares, Hetzner obtuvo mejor resultado de CPU monohilo y DigitalOcean rindió mejor en varias mediciones de disco. Como las máquinas estaban en continentes distintos, las cifras de red de esa prueba requieren especial cautela para una aplicación dirigida a usuarios de mercados hispanohablantes.

El precio comparable ya no muestra la antigua brecha

La tarifa oficial de Basic Droplets sitúa la configuración de dos vCPU, 4 GiB de memoria, 80 GiB de SSD y 4.000 GiB de transferencia en 24 dólares mensuales. El plan tiene un límite mensual y se factura por segundo, con un cargo mínimo. Esa forma de cobro puede beneficiar a entornos breves de prueba, aunque una aplicación que permanece encendida se acerca al precio mensual anunciado.

Para nuevos pedidos y ampliaciones desde el 15 de junio de 2026, el ajuste de precios de Hetzner fija el CPX22 en Alemania y Finlandia en 19,49 euros o 22,99 dólares al mes, sin IVA ni IPv4. Son importes de la máquina virtual: añadir una dirección IPv4 reduce la pequeña diferencia frente al Droplet expresado en dólares. Un servidor contratado con condiciones anteriores puede conservar otra tarifa, de modo que una factura antigua no sirve para presupuestar una instancia nueva.

Igualar CPU, memoria y capacidad de disco es el comienzo, no el final de la cuenta. Hay que comparar la arquitectura y la clase de CPU, la transferencia incluida y los complementos que necesita el despliegue. También importa si ambas cotizaciones corresponden a la misma zona y contemplan impuestos de la misma forma. Un plan más barato de otra familia puede ser adecuado, pero ya no representa la misma configuración sometida a la prueba de rendimiento.

La CPU y el disco favorecen a máquinas distintas

Hetzner Cloud CPX22 supera al Basic Droplet en la prueba monohilo, mientras que el Droplet obtiene más IOPS con bloques de 4 KB.

La prueba de Better Stack comparó un Basic Droplet y un CPX22 de dos vCPU, 4 GB de memoria y 80 GB de disco: el CPX22 alcanzó unos 939 puntos frente a 772 en Geekbench 6 monohilo, mientras que el Droplet registró unas 54.200 IOPS combinadas frente a 40.900 con bloques de 4 KB; con bloques de 512 KB, Hetzner quedó por delante. La comparación también identifica la base de datos gestionada como una opción de DigitalOcean ausente de la oferta de Hetzner considerada allí.

Esos resultados describen las instancias ensayadas, no una garantía para cada servidor futuro. La CPU compartida puede variar según la carga del equipo físico, y una medición de disco sintética no reproduce por sí sola las consultas, escrituras y caché de una aplicación. Para una carga que depende de operaciones pequeñas sobre datos, la diferencia observada en disco puede ser más relevante que la ventaja monohilo; para otra que consume CPU y apenas escribe, la prioridad puede invertirse.

La publicación utilizaba además una tarifa de Hetzner anterior al ajuste de junio. Sus mediciones conservan valor como comparación de aquellas máquinas, pero el gran ahorro que sugería su tabla de precios no describe el coste de un CPX22 pedido con las condiciones posteriores. Precio y benchmark responden a momentos distintos y deben leerse como tales.

La región determina qué significa una prueba de red

Las pruebas de red parten de DigitalOcean en Nueva York y Hetzner en Helsinki, por lo que la distancia al destino cambia la comparación.

El Droplet ensayado estaba en Nueva York y el CPX22, en Helsinki. Por ello, una diferencia de latencia hacia un destino concreto incorpora la distancia y las rutas de red de ambos orígenes. No permite concluir que uno de los proveedores tendrá siempre mejor respuesta para usuarios en México, Colombia o España.

La documentación de ubicaciones de Hetzner enumera Falkenstein, Núremberg y Helsinki en Europa, Ashburn y Hillsboro en Estados Unidos, y Singapur; también indica que los precios cambian entre zonas y que Object Storage figura en las ubicaciones europeas. Así, acercar la máquina a los usuarios puede cambiar tanto la experiencia como el presupuesto, y algunos componentes del despliegue no tienen la misma disponibilidad en todas las regiones.

Para una aplicación dirigida a varios países, la región conveniente depende de dónde se concentren las peticiones y de qué otros servicios deban comunicarse con el servidor. Una base de datos alejada de la aplicación añade recorrido a cada intercambio, incluso si el servidor web está cerca del usuario. La comparación de red más útil, por tanto, enfrenta las regiones que realmente se podrían contratar y los trayectos que recorrería la aplicación.

La base de datos traslada trabajo o añade una factura

DigitalOcean vende bases de datos gestionadas para PostgreSQL y MySQL, con configuración, actualizaciones y copias automáticas a cargo del proveedor; anuncia clústeres desde 15 dólares mensuales. Se contratan aparte del Droplet. Ese precio de entrada no convierte toda arquitectura en gestionada ni garantiza que la configuración mínima satisfaga los requisitos de capacidad y disponibilidad de una aplicación concreta.

En el despliegue equivalente considerado para Hetzner, el equipo instala PostgreSQL en una instancia y asume su operación. La máquina virtual y las funciones de infraestructura no realizan por sí solas las actualizaciones del motor, la vigilancia de consultas o la recuperación comprobada de los datos. Una copia de la instancia puede ser útil ante un fallo, pero restaurar el servicio exige saber qué datos contiene, cómo se recuperan y cuánto tiempo puede estar detenida la aplicación.

El coste de esa responsabilidad depende del equipo. Quien ya automatiza parches, supervisión y restauraciones puede preferir administrar la base de datos y conservar más control sobre su configuración. Para un equipo pequeño que tendría que crear esos procedimientos y atender incidencias, el ahorro de la máquina puede convertirse en horas de operación y en dependencia de la persona que conoce el sistema. No hay una cantidad universal de horas que pueda derivarse de las tarifas públicas.

Qué presupuesto responde a la elección real

Para una aplicación con PostgreSQL, la comparación útil suma componentes completos. En DigitalOcean, incluye el Droplet, el clúster gestionado elegido y los recursos adicionales que requiera. En Hetzner, incluye la instancia, direcciones y complementos necesarios, además del tiempo previsto para mantener y recuperar la base de datos. Conviene usar una misma moneda, una región apropiada para los usuarios y requisitos equivalentes de copias y disponibilidad.

Hetzner tiene sentido cuando el equipo quiere operar sus servicios y la cotización completa conserva una ventaja que compensa ese trabajo. DigitalOcean gana atractivo cuando delegar tareas de la base de datos libera capacidad técnica que el equipo necesita para desarrollar la aplicación. En la configuración comparada, las tarifas actuales de las máquinas están mucho más próximas que en la prueba anterior: la responsabilidad operativa puede decidir más que el precio de la instancia.

Lee también:

Compartir:

Suscríbete a nuestro boletín

Reciba las últimas noticias sobre Web3, IA y criptomonedas directamente en su bandeja de entrada.

0